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Paisaje

El Montgrí y las islas Medes: un elemento fundamental e imprescindible del paisaje ampurdanés.

Castillo del Montgrí
Castillo del Montgrí
Pinares junto al mar
Pinares junto al mar
La Foradada
La Foradada
Acantilado
Acantilado

Resulta prácticamente imposible escribir sobre el paisaje de estos espacios sin hacer referencia explícita a su contexto ampurdanés. La pequeña comarca de El Baix Empordà, L'Empordanet que Josep Pla describía en la obra El meu país [‘Mi país'], contiene como referente obligado el macizo de El Montgrí, imponente imagen que recuerda la figura de un obispo adormecido y estirado que con la punta de los dedos de los pies parece querer comprobar la temperatura de las aguas del Mediterráneo. Pla calificó el castillo de El Montgrí como el «botón de la rueda de L'Empordà» y la «flor de piedra del país» y escribió alabanzas dedicadas al castillo en la obra De l'Empordanet a Perpinyà [‘De L'Empordanet a Perpiñán']: «Los ampurdaneses, sea cuál sea nuestro lugar de residencia, tenemos el castillo de El Montgrí ante los ojos toda la vida. Solo hemos de abrir una ventana o dar cuatro pasos para que se nos aparezca. Y lo curioso es que cuanto más lo miramos, más nos gusta. No nos cansamos nunca de mirarlo. Y cuando estamos fuera del país, lo llevamos en nuestra memoria más íntima, personal y callada».

Este pequeño territorio engloba una buena representación de casi todos los paisajes mediterráneos más preciados desde los fondos submarinos a las calas y de las calas a las cumbres perfumadas con el olor del tomillo y el romero.

El valor paisajístico de esta zona se caracteriza principalmente por su gran heterogeneidad, por su singularidad y por el conjunto de factores geológicos, meteorológicos y humanos, que han ido dando forma a su medio físico y natural con comunidades vegetales y animales características.

El Espacio de Interés Natural de El Montgrí configura una unidad de relieve singular dominada por una meseta con pequeñas elevaciones, situada entre la llanura baja del Ter y el golfo de Roses. Las cumbres más altas son las situadas al suroeste, principalmente, El Montplà (310 m), la montaña de Ullà (307 m) y El Montgrí (303 m). La franja litoral se extiende a lo largo de casi 10 km entre el cabo de La Barra y cala Montgó, y es el único ejemplo en Cataluña de acantilados excepcionales de casi 100 m de altura y de origen calcáreo. La geomorfología de la costa es muy variada, y origina diferentes accidentes como cabos, calas, golfos, islotes, arcadas o cuevas, que en conjunto constituyen un paisaje de excepcional belleza, que ha sido modelado sobre todo por la acción del mar. Otro factor paisajístico particular es la existencia de una duna continental en la vertiente este del macizo, formada principalmente por la acción de los vientos de tramontana que han llevado una gran cantidad de arenas desde L'Alt Empordà a lo largo de los años.

El pequeño archipiélago de las Medes, de 21,5 ha de superficie, está formado por siete islotes y algún escollo, y constituye un paisaje de gran belleza único en Cataluña, debido a la gran cantidad de ambientes y especies que se encuentran en él. Lo que determina el valor excepcional de las Medes en el Mediterráneo es su medio marino, donde encontramos paisajes de indudable valor como paredes verticales con comunidades de coralígeno, praderas de posidonia, fondos poco profundos dominados por algas y las cuevas y túneles excavados a lo largo de los años por los fenómenos naturales. Las islas presentan una disimetría muy acusada entre los extremos este y oeste. Mientras que en la vertiente oriental encontramos acantilados cortados en vertical que se adentran de igual manera en los fondos marinos hasta unos 50 m de profundidad, la occidental muestra pendientes más suaves, que facilitan una accesibilidad más cómoda a la isla.


Fecha de actualización: 04.09.2009