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Jueves, 09 de agosto de 2018

El Parque Natural del Alt Pirineu celebra 15 años de historia

Coincidiendo con la ampliación en 9.500 nuevas hectáreas, el Parque Natural del Alt Pirineu, creado el 2003, conmemora la efeméride haciendo balance del trabajo hecho hasta el momento


Pica d'Estats y Estanyet d'Aixeus
Pica d'Estats y Estanyet d'Aixeus
Iglesia de Tor
Iglesia de Tor

El Parque Natural del Alt Pirineu celebró el pasado 1 de agosto, sus 15 años de historia, coincidiendo con el anuncio este mismo verano de la ampliación de sus límites geográficos en más de 9.500 hectáreas.

El Parque Natural del Alt Pirineu se creó por decreto el 1 de agosto del 2003 (Decreto 194/2003), después de un importante proceso de negociación del gobierno con el territorio entre 2001 y 2003, a raíz de una propuesta inicial de 1999 hecha por parte del Centro Excursionista de Cataluña y la Liga para la Defensa del Patrimonio Natural (DEPANA) y el impulso embrionario ejercido previamente por la ADF Mig Pallars en el marco del proyecto LIFE “Pirineu Viu”. No obstante, la necesidad de proteger ciertas zonas que actualmente configuran el Parque se constató muchos años atrás:

- En el año 1932, el Regional Planning (primer intento de planificación integral del territorio de Cataluña) proponía una red de espacios naturales; en ellos, se pretendía incluir las zonas de Sant Joan de l'Erm, el valle de Santa Magdalena, los bosques de Soriguera y otros sectores adyacentes.

- En 1966 se creó por ley la Reserva Nacional de Caza del Alt Pallars-Aran; el ámbito de esta reserva incluye gran parte del ámbito del Parque Natural del Alt Pirineu.

- La primera consideración legal como espacio protegido, llegó con el Plan de espacios de interés natural (PEIN), aprobado por el Gobierno de la Generalitat el 14 de diciembre (Decreto 328/1992). La mayor parte del Parque lo forman tres espacios del PEIN: Alt Àneu, cabeceras de la Noguera de Vallferrera y la Noguera de Cardós, y el valle de Santa Magdalena.

-Por otro lado, en noviembre de 2001, el Gobierno de la Generalitat aprobó la inclusión de los espacios PEIN mencionados anteriormente, además del espacio Alt Pallars y la Torrassa en la red comunitaria Natura 2000 como región biogeográfica alpina.

Así, en 2003 se creó el Parque Natural del Alt Pirineu, con el objetivo de conservar y proteger el patrimonio natural y cultural de un área de 69.850 hectáreas repartidas en 15 municipios: Alins, Alt Àneu, Esterri d’Àneu, Esterri de Cardós, Farrera, La Guingueta d’Àneu, Lladorre, Llavorsí, Montferrer i Castellbó, Rialp, Soriguera, Sort, Tírvia, Vall de Cardós y Valls de Valira.

Diez años después de su creación, a petición de distintos entes locales, se impulsó la ampliación de los límites del Parque, incluyendo nuevos sectores de alto interés natural que habían quedado excluidos inicialmente para que, de esta forma, se pudieran beneficiar de la figura del parque natural como herramienta dinamizadora de la economía local. El proceso de ampliación culminó el pasado 3 de julio con su aprobación por parte del Gobierno catalán y ahora el Parque alcanza las 79.317,21 hectáreas, 9.500 hectáreas más.

Durante años de gestión del Parque, se ha mejorado el conocimiento y catalogación de gran parte del patrimonio natural, destacando el descubrimiento de la savina turífera, hábitats poco conocidos como los bosques turbosos, la lagartija aranesa, el murciélago orejudo alpino, fósiles y huellas de arcosauros desconocidos del Triásico, así como nuevas especies de flora, lepidópteros (mariposas) i odonatos (libélulas) de las cuales se desconocía su existencia en el Parque. Además, desde el año 2007, el Parque cuenta con un Programa de Seguimiento de la Biodiversidad formado por 62 elementos entre hábitats, especies y seguimientos de ámbito nacional que se usan como indicadores para el seguimiento periódico de la biodiversidad, el estado de conservación y la calidad de gestión del Parque. Este plan ha constatado la mejora del estado de conservación de numerosas especies y hábitats, como el quebrantahuesos, pero también para detectar aquellas en las que su estado de conservación ha empeorado, como el caso del urogallo.

Gracias a la inversión en equipamientos de uso público impulsada por el Parque durante estos 15 años, el Parque cuenta con 7 centros de información al visitante, 18 centros de interpretación asociados de titularidad pública o privada, más de 950km de senderos señalizados, 23 miradores panorámicos nuevos, mejoras en los 11 refugios guardados y en los 9 refugios libres y 78 itinerarios nuevos de diferentes dificultades, algunos de ellos adaptados a personas con la movilidad reducida.

A parte de favorecer la protección del medio, la declaración del parque ha supuesto un revulsivo para el desarrollo de la actividad económica de su área de influencia. Ha servido para atraer el turismo vinculado a la naturaleza y, a su vez, ha favorecido la creación de nuevas empresas como las 6 empresas que cuentan con guías-interpretadores acreditados por el Parque o como nuevas empresas de productos locales artesanos y agroalimentarios.

Durante la reciente historia del Parque, también se han impulsado 3 planes de desarrollo local sostenible de forma participativa en Vall Ferrera, Valls de Cardós y Ribera d’Isil i Alós, a partir de los cuales se han definido e impulsado actuaciones de mejora del desarrollo económico del territorio.

En referencia a la ganadería extensiva, el Parque ha dado un soporte importante y continuado a este sector imprescindible para el mantenimiento de los hábitats de pasto, del paisaje y del patrimonio etnológico del Parque, mediante ayudas para el manejo de hábitats de pasto (hasta la fecha, 922.330,57 €), la creación y el mantenimiento de infraestructuras ganaderas (hasta la fecha, 1.467.471  €) así como la recuperación de zonas de pasto ocupadas por matorral, apoyo a las ferias ganaderas locales, así como diferentes iniciativas de valorización de su producto y del papel en el mantenimiento del paisaje.

Actualmente desde el Parque se participa en dos proyectos LIFE: Limnopirineus (para la conservación de los hábitats y especies acuáticas de alta montaña), Piroslife (de conservación y cohabitación del oso pardo); así como en el proyecto POCTEFA GREEN para la puesta en marcha y la gestión de la Red de Parques Pirenaicos.

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