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Los grandes herbívoros salvajes

Capreolus capreolus
Dama dama
La comunidad de grandes herbívoros salvajes del Parque Natural del Alt Pirineu, formada por seis especies, es la más diversa de Cataluña. De estas, no todas son propias de la zona y su presencia se debe a introducciones artificiales, como es el caso del gamo y el muflón, que no habían estado nunca presentes en el territorio del Parque, pero ahora cuentan con buenas poblaciones.

El rebeco (Rupicapra pyrenaica) y el jabalí (Sus scrofa) son especies que siempre han estado presentes en el territorio del Parque. El rebeco es el ungulado típico de los medios abiertos de las zonas rocosas medianas y altas, aunque muchas veces se puede encontrar en cotas más bajas y en ambientes forestales, sobretodo en invierno. Actualmente, se trata de la especie de este grupo que presenta unas poblaciones más fluctuantes, debido a la afección de diversas enfermedades infecciosas que inciden especialmente en sus poblaciones, como la queratoconjuntivitis y un pestivirus. Su población en el Parque es de unos 2.000 ejemplares.
El jabalí, conocido localmente como “tocino fer” o “porc fer”, se encuentra casi en cualquier lugar del Parque, con excepción de las zonas rocosas de la alta montaña, y en conjunto se considera una especie abundante, que causa daños considerables tanto a la ganadería (degradación de prados) como en las gallináceas de montaña (especialmente el urogallo); por este motivo, es conveniente el control de sus poblaciones mediante la caza, y la adopción de métodos de prevención de daños.
El ciervo (Cervus elaphus) y el corzo (Capreolus capreolus), aunque han sido reintroducidos, son especies que se llegaron a extinguir en el territorio del Parque. Actualmente encontramos dos subespecies de ciervo, la ibérica C.e. hispanicus, que ha llegado desde la Reserva Nacional de Caza de Boumort y que está presente principalmente al sur del puerto del Cantó, y la europea C.e. elaphus, procedente de la Val d’Aran y la región francesa de Arieja, que presenta una importante población en Valls d’Àneu y está colonizando Vall de Cardós. Al inicio del otoño tiene lugar el imponente celo de esta especie, la berrea, momento en que los machos emiten sus característicos berreos para atraer a las hembras y reproducirse. El corzo es actualmente una especie abundante en las zonas medianas y bajas, se distribuye por buena parte de las zonas de mosaico de todo el Parque, desde el piso submontano hasta el subalpino.
El gamo (Dama dama) fue introducido en diversos puntos del Pallars Sobirà durante la década de 1950, por las autoridades cinegéticas de la época. Actualmente se puede encontrar en buena parte de la mitad oeste del Parque, en zonas como Bonabé, Baiasca, lo Calbo, la Ribera de Peracalç y el massís de l’Orri. Su proliferación puede suponer un riesgo para otras especies autóctonas, como el urogallo, dado que su presencia limita el desarrollo de plantas como el arándano (Vaccinium myrtillus), vitales en la dieta del urogallo.
El muflón (Ovis aries / O. gmelini) ha llegado al Parque procedente de Andorra, donde fue introducido en la década de 1990, y actualmente se distribuye por zonas de matorral y pasto de la Vall de Tor y la sierra de Màniga-Salòria, con un censo de más de 600 ejemplares. En verano se encuentran en rebaños en los pastos alpinos, y en invierno bajan a les zonas arbustivas con afloramientos rocosos de la baja Vall de Tor. La población está en expansión y se observa ya en el valle de Santa Magdalena y en otros lugares de la Vall Ferrera.
Por último, hay una especie autóctona extinguida, la cabra montés o “herc” (Capra pyrenaica), que desapareció del Pirineo occidental a final del siglo XIX. Aunque la subespecie pirenaica se extinguió definitivamente el año 2000, cuando murió el último ejemplar en el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido (Aragón), continua habiendo buenas poblaciones de dos otras subespecies en diversos puntos de Cataluña (Parques Naturales de Ports, Monsant y Montserrat) y del resto de la península Ibérica (Sistema Central, Sistema Ibérico, Sierras Béticas, etc.).
Aunque la cabra montés ya no forma parte del paisaje del Parque, unos parientes muy cercanos la han sustituido en buen número en algunos lugares del mismo: las cabras domésticas asilvestradas (Capra hircus). La principal población, formada por unos cuantos centenares de ejemplares, se originó por el abandono de un rebaño doméstico unas décadas atrás, y se extiende por las zonas de relieve abrupto entre Rialp, Llavorsí y Romadriu, al entorno del eje situado en la confluencia entre el río Romadriu y la Noguera Pallaresa.

Fecha de actualización: 12.02.2014